Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
A un hermano
Las cuatro, era madrugada.
Llegó tu luz, de repente,
ternura causó en mi mente,
tu inquisidora mirada.
Quise besarte en la frente,
más, daría evidencia insana,
que en un cercano mañana
tu partida era inminente.
Dolor profundo fue el verte
a esa hora temprana
desde mi lecho, de lana.
Y tú, en el tuyo, de muerte.
Deseo que de Dios, el bueno,
por siempre estés en su seno.
Las cuatro, era madrugada.
Llegó tu luz, de repente,
ternura causó en mi mente,
tu inquisidora mirada.
Quise besarte en la frente,
más, daría evidencia insana,
que en un cercano mañana
tu partida era inminente.
Dolor profundo fue el verte
a esa hora temprana
desde mi lecho, de lana.
Y tú, en el tuyo, de muerte.
Deseo que de Dios, el bueno,
por siempre estés en su seno.
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