Oh, trasnochadora lechuza,
de las aves aquella que vela:
ya llegará presurosa la aurora
mientras tú vigilas la noche;
Dime, ¿dónde encuentras
lo arcano que callas;
dónde el misterio que guardas;
en qué radica tu paz tan genuina?
Tus ojos profundos y mágicos,
tus alas tranquilas y suaves,
tu estar apacible y solemne:
¿son, acaso, misterios simbólicos?
¡Qué fortuna la mía,
qué privilegio admirar tus encantos:
no habrá otro mortal más dichoso
que haya escuchado tu voz silenciosa!
de las aves aquella que vela:
ya llegará presurosa la aurora
mientras tú vigilas la noche;
Dime, ¿dónde encuentras
lo arcano que callas;
dónde el misterio que guardas;
en qué radica tu paz tan genuina?
Tus ojos profundos y mágicos,
tus alas tranquilas y suaves,
tu estar apacible y solemne:
¿son, acaso, misterios simbólicos?
¡Qué fortuna la mía,
qué privilegio admirar tus encantos:
no habrá otro mortal más dichoso
que haya escuchado tu voz silenciosa!