El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Toda una aventura.
Se soltó de la silla con las piernas torcidas.
Con el cuerpo inclinado hacia adelante,
más de lo que la prudencia dictaría.
¡Vamos!.
¡Vamos!, ¡fuerza!.
¡Arriba!.
Valor,
que un tropezón no es caída.
Apresúrate a andar y no llores.
Que son tantas los tropiezos
y es tan corta la vida,
que ya es tarde cuando te das cuenta.
Se soltó de la silla con las piernas torcidas.
Con el cuerpo inclinado hacia adelante,
más de lo que la prudencia dictaría.
¡Vamos!.
¡Vamos!, ¡fuerza!.
¡Arriba!.
Valor,
que un tropezón no es caída.
Apresúrate a andar y no llores.
Que son tantas los tropiezos
y es tan corta la vida,
que ya es tarde cuando te das cuenta.