El angel RENE
Poeta adicto al portal
A veces deseo tanto ser el dueño de aquí
ser el dueño de la nada y deambular por ahí,
quisiera ser un ave en total libertad para volar,
para perderme entre el azul de cielo o en el gris,
mojarme con la lluvia y mezclar mis lágrimas
con la misma, diluirme entre ella para siempre.
A veces quiero ser luciérnaga en medio de la noche
para perderme entre los bosques, solo, a medianoche,
ser el dueño de la nada y perderme entre todo
ser un sueño de pasada y estrella fugaz de apodo,
vine, vivo, soy y luego ya no existo, algo descartable
a lo que Descartes dijo, existir sin pensar,
como solo una luciérnaga puede hacerlo,
un punto equidistante de luz en la oscuridad,
sin tener que ser la presa de una depredadora
que busca comer mi carne, roer mis huesos,
tan solo porque no fui su esclavo
ni tuve ojos exclusivos para sus ojos verdes,
verdes como la selva, como las plantas carnívoras,
que devoran lo que cae entre sus mandíbulas.
A veces quiero ser un cuásar perdido en el espacio
del que nadie tiene idea de su existencia,
del quien nadie extraña, ni aprecia, ni desea,
y no por falta de estima propia o por destino,
simplemente por ser parte de universo
en tácita armonía, en súbita osadía,
sin dañar a nadie y sin que nadie me haga daño.
A veces solo quiero ser una molécula de mar,
perderme entre los millones de metros cúbicos
que deambulan por todo el planeta tierra,
viajar por los siete mares, en cada rincón de ellos,
evaporarme, emigrar esporádicamente al cielo,
reciclarme una vez tras otra, hasta desintegrarme,
hasta ser solo oxígeno o solo hidrógeno,
ser vida o ser inflamable, ser lo que quiero ser,
morir siendo lo que siempre he querido
sin tener que hacer daño a nadie
y sin que nadie intente hacerme daño…
Ángel René