MARIO CUADROS
Intento de poeta
A veces no me gusta el amor,
las tardes vuelan,
los pensamientos se prolongan
y, lo peor de todo,
se extraña sin distancia.
Las manos sudan mucho
y pierdes el sentido
de la realidad por una mirada.
A veces no me gusta, porque abarca
mucho en mi pequeño ser,
pero lo que más me causa disgusto
son las huellas del querer.
Esas huellas pasadas
que marcan los nuevos caminos,
que son muy necesarias
no lo voy a negar,
pero son, también, esa sustancia
melancólica que rebalza el querer.
Presentes siempre en los besos,
en los roces de la piel
o enmascaradas entre las palabras,
siempre estarán los amores pasados
en la melancolía sujetada
a cada acción de amor.
A veces no me gusta el amor,
te apasiona mucho
y todo en exceso es dañino,
aunque no lo era de niño,
el amor siempre era el alivio.
Cuando llego al contacto
de conceptualizar el amor,
discrepa mi alma, se inhibe,
se asusta y se encoleriza también,
¿qué es el amor?, se pregunta.
La verdad es que
al no saber la exactitud de las cosas
es cuando se subestima uno mismo,
pero por esa rareza innata
de este sentir tan particular
aveces uno deja de lado eso,
y sigue amando,
así con las manos sudadas,
con la tardes cortas,
con los pensamientos largos,
con la surrealidad de las miradas,
con la extrañes en todo momento,
con la melancolía cuajada en cada gesto
y sin siquiera saber qué es esto
uno ama y, en ese momento,
sólo eso importa.
las tardes vuelan,
los pensamientos se prolongan
y, lo peor de todo,
se extraña sin distancia.
Las manos sudan mucho
y pierdes el sentido
de la realidad por una mirada.
A veces no me gusta, porque abarca
mucho en mi pequeño ser,
pero lo que más me causa disgusto
son las huellas del querer.
Esas huellas pasadas
que marcan los nuevos caminos,
que son muy necesarias
no lo voy a negar,
pero son, también, esa sustancia
melancólica que rebalza el querer.
Presentes siempre en los besos,
en los roces de la piel
o enmascaradas entre las palabras,
siempre estarán los amores pasados
en la melancolía sujetada
a cada acción de amor.
A veces no me gusta el amor,
te apasiona mucho
y todo en exceso es dañino,
aunque no lo era de niño,
el amor siempre era el alivio.
Cuando llego al contacto
de conceptualizar el amor,
discrepa mi alma, se inhibe,
se asusta y se encoleriza también,
¿qué es el amor?, se pregunta.
La verdad es que
al no saber la exactitud de las cosas
es cuando se subestima uno mismo,
pero por esa rareza innata
de este sentir tan particular
aveces uno deja de lado eso,
y sigue amando,
así con las manos sudadas,
con la tardes cortas,
con los pensamientos largos,
con la surrealidad de las miradas,
con la extrañes en todo momento,
con la melancolía cuajada en cada gesto
y sin siquiera saber qué es esto
uno ama y, en ese momento,
sólo eso importa.
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