Bienvenidos a la sala de fiestas
Que reúne a lo más granado
De las películas de terror,
De todas las épocas,
Entre su inusual clientela.
El monstruo de Frankenstein,
Es el cantante,
Y ameniza la velada
Cantando al estilo
De Frank Sinatra.
En el centro del local,
Chapotea en la gran piscina
El monstruo de la Laguna Negra,
Mientras le tira los tejos
A Orca, la ballena asesina.
Jason y Freddy,
Juegan al póquer,
Mientras se toman
Un Bloody Mary.
Freddy lleva las de perder
Porque Jason es un hueso duro de roer
Y en su faz, por la máscara tapada,
Aunque vaya de farol,
No se le nota nada.
A Drácula, Nosferatu,
Y otros de su ralea,
Se les ha subido la sangría
A la cabeza
Y cantan desafinados,
Esa tan famosa,
De Enrique Iglesias.
Al Fantasma de la Ópera,
Norman Bates le recomienda
Una crema para la cara
Que a su madre
Le sienta de fábula.
En un rincón apartado,
Hannibal Lecter tiene los oídos
Con orejeras tapados.
El alboroto de los vampiros
Le resulta tan molesto
Que tal vez esta noche
Cenará murciélago.
Los Cenobitas juegan al pasapalabra
Y al que pierda,
Con un taladro le pondrán chinchetas
En toda la jeta.
De barman, sirviendo las bebidas,
Está Jack Torrance.
Sus labios tuerce de forma sarcástica;
Si hay alguno que sin pagar se marcha,
Coge el hacha y la levanta.
Al extremo más alejado,
El alien en el espejo se contempla;
Su brillante dentadura despliega,
Con sonrisa de mala bestia,
Porque su reflejo satisfecho le deja.
Carrie, la camarera,
Sirve modosita a los clientes
Que esperan tras de sus mesas.
Si alguien se propasa con ella,
Por los aires le lanza.
Es la hora de cerrar.
Larry Talbot,
El licántropo portero,
Con un aullido lastimero
Señala a los monstruos
Que es la hora de acostarse,
A salvo del sol naciente,
En sus tumbas sin nombre
Envueltas de oscuridad.
Que reúne a lo más granado
De las películas de terror,
De todas las épocas,
Entre su inusual clientela.
El monstruo de Frankenstein,
Es el cantante,
Y ameniza la velada
Cantando al estilo
De Frank Sinatra.
En el centro del local,
Chapotea en la gran piscina
El monstruo de la Laguna Negra,
Mientras le tira los tejos
A Orca, la ballena asesina.
Jason y Freddy,
Juegan al póquer,
Mientras se toman
Un Bloody Mary.
Freddy lleva las de perder
Porque Jason es un hueso duro de roer
Y en su faz, por la máscara tapada,
Aunque vaya de farol,
No se le nota nada.
A Drácula, Nosferatu,
Y otros de su ralea,
Se les ha subido la sangría
A la cabeza
Y cantan desafinados,
Esa tan famosa,
De Enrique Iglesias.
Al Fantasma de la Ópera,
Norman Bates le recomienda
Una crema para la cara
Que a su madre
Le sienta de fábula.
En un rincón apartado,
Hannibal Lecter tiene los oídos
Con orejeras tapados.
El alboroto de los vampiros
Le resulta tan molesto
Que tal vez esta noche
Cenará murciélago.
Los Cenobitas juegan al pasapalabra
Y al que pierda,
Con un taladro le pondrán chinchetas
En toda la jeta.
De barman, sirviendo las bebidas,
Está Jack Torrance.
Sus labios tuerce de forma sarcástica;
Si hay alguno que sin pagar se marcha,
Coge el hacha y la levanta.
Al extremo más alejado,
El alien en el espejo se contempla;
Su brillante dentadura despliega,
Con sonrisa de mala bestia,
Porque su reflejo satisfecho le deja.
Carrie, la camarera,
Sirve modosita a los clientes
Que esperan tras de sus mesas.
Si alguien se propasa con ella,
Por los aires le lanza.
Es la hora de cerrar.
Larry Talbot,
El licántropo portero,
Con un aullido lastimero
Señala a los monstruos
Que es la hora de acostarse,
A salvo del sol naciente,
En sus tumbas sin nombre
Envueltas de oscuridad.