viktor Huno
Le poéte
Qué paradoja, que la poesía me asista
a dar orden a lo cotidiano, sobre una hoja,
y articular esta realidad de catetos opuestos,
de dolores subyacentes por ideologías marxistas.
Poesía sin religión, que conmigo conversa
de hipocresías cóncavas, de sonrisas convexas
de heridas abiertas ocultas con chistes a la vista
De gente sin vida propia, sin colores en la paleta.
poesía sin ese raro rigor político
que cierra las heridas ocultas mías y de otros
bueno, siempre y cuando sea a solas en el ático
por miedo a que la sociedad nos tilde de locos.
Que paradoja que la poesía se vista
con sus mejores ropas, para desnudar
parábolas extrañas en el devenir diario
de los homosapiens en su deambular;
absurdo…
a dar orden a lo cotidiano, sobre una hoja,
y articular esta realidad de catetos opuestos,
de dolores subyacentes por ideologías marxistas.
Poesía sin religión, que conmigo conversa
de hipocresías cóncavas, de sonrisas convexas
de heridas abiertas ocultas con chistes a la vista
De gente sin vida propia, sin colores en la paleta.
poesía sin ese raro rigor político
que cierra las heridas ocultas mías y de otros
bueno, siempre y cuando sea a solas en el ático
por miedo a que la sociedad nos tilde de locos.
Que paradoja que la poesía se vista
con sus mejores ropas, para desnudar
parábolas extrañas en el devenir diario
de los homosapiens en su deambular;
absurdo…