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penabad57

Poeta veterano en el portal
Hay tantos otros sin un nombre.

El que ríe se pasea desnudo por las habitaciones,
busca el sol y llora si la lluvia viste de gris el día.

El que disfruta la juventud desconoce el rayo que el presente le regala,
su piel de tigre no se adivina en los espejos,
duda de sí,
lamentará no haber conocido el inútil gesto de la caza.

Quien duerme contigo yace mudo,
se acomoda a la huella de tu cuerpo,
el molde de la sábana le da vida,
le enmascara como a un vástago tímido.

La que eres tú
-sí porque la femineidad es un don y no la cruz del débil-
te da calor en las tardes de frío
cuando la madre es tan real
como una estrella en tu sien.

Hay otro yo que aún no ha nacido,
tiene ochenta años, y callará contigo.
 
Hay tantos otros sin un nombre.

El que ríe se pasea desnudo por las habitaciones,
busca el sol y llora si la lluvia viste de gris el día.

El que disfruta la juventud desconoce el rayo que el presente le regala,
su piel de tigre no se adivina en los espejos,
duda de sí,
lamentará no haber conocido el inútil gesto de la caza.

Quien duerme contigo yace mudo,
se acomoda a la huella de tu cuerpo,
el molde de la sábana le da vida,
le enmascara como a un vástago tímido.

La que eres tú
-sí porque la femineidad es un don y no la cruz del débil-
te da calor en las tardes de frío
cuando la madre es tan real
como una estrella en tu sien.

Hay otro yo que aún no ha nacido,
tiene ochenta años, y callará contigo.
Buenas noches
Un placer lerte
Gracias por compartirlas
Hasta mañana
 
Hay tantos otros sin un nombre.

El que ríe se pasea desnudo por las habitaciones,
busca el sol y llora si la lluvia viste de gris el día.

El que disfruta la juventud desconoce el rayo que el presente le regala,
su piel de tigre no se adivina en los espejos,
duda de sí,
lamentará no haber conocido el inútil gesto de la caza.

Quien duerme contigo yace mudo,
se acomoda a la huella de tu cuerpo,
el molde de la sábana le da vida,
le enmascara como a un vástago tímido.

La que eres tú
-sí porque la femineidad es un don y no la cruz del débil-
te da calor en las tardes de frío
cuando la madre es tan real
como una estrella en tu sien.

Hay otro yo que aún no ha nacido,
tiene ochenta años, y callará contigo.
Excelente propuesta Penabad!. Nos llevas primero por el camino de la reflexión y muy suavemente nos adentras hacia una entidad que sabiamente se reconoce sin su nombre, pero ahí...
Celebro siempre recorrer el trazo de tus letras!
Un abrazo con admiración!
Camelia
 
Hay tantos otros sin un nombre.

El que ríe se pasea desnudo por las habitaciones,
busca el sol y llora si la lluvia viste de gris el día.

El que disfruta la juventud desconoce el rayo que el presente le regala,
su piel de tigre no se adivina en los espejos,
duda de sí,
lamentará no haber conocido el inútil gesto de la caza.

Quien duerme contigo yace mudo,
se acomoda a la huella de tu cuerpo,
el molde de la sábana le da vida,
le enmascara como a un vástago tímido.

La que eres tú
-sí porque la femineidad es un don y no la cruz del débil-
te da calor en las tardes de frío
cuando la madre es tan real
como una estrella en tu sien.

Hay otro yo que aún no ha nacido,
tiene ochenta años, y callará contigo.

Cumplimos muchos roles, pero el ser, la esencia, debe trascenderlos. Generalmente sucede cuando maduramos.
Interesante y reflexivo trabajo de viaje interior.
Un abrazo y muy feliz lunes y semana.
 

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