Acróbatas de todos los intentos...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​
 
Te odio, y te amo a la vez. Te odio por que eres una esencia pura de poesía, y te amo por que me dejas en interior alterado, dispuesto a revivir con cada letras tuya.
Garcias y besos.
 
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​

Si se conjugara el dolor/placer de parir un poema, aqui se encontraria su esencia.

Placer leerte.
 
son los giros que experimentan los que se adentran en la catarsis de una mirada...

un gusto ludmila...

Salud.
 
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​

Quizas diste más allá de tus verdaderas posibilidades, derribando imposibles y caminando sobre las mismas nubes en las cuales lo habías encumbrado. Saludos cordiales para ti ludmila.
 
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​

La tibieza del desencanto parece ¿remediarlo? todo, sin embargo me pregunto: ¿Por qué intentar? No hay que forzar ni el inicio nila finalización de nada, sería como elegir el color de los ojos del próximo bebé de probeta.
Ilustre tu obra.
Besos.
 
De esas entregas y esperas en las que desfallece el alma dándolo todo. Exquisitos tus trazos, exquisita la profundidad de tus letras que se lucen en bellos e inteligentes versos. Siempre un lujo llegar a tu mesa bien servida. Mis abrazos y estrellas a cielo de tus trazos.
Gracias Renán, aprecio tus halagadores comentarios, mis saludos.
 
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​


Ludmila.
Sólo diré que eres genial....
Repuntuación y estrellas.
Ana
 
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​


Inevitable retroceder en el tiempo...
...siempre especial poetisa querida.
 
Cuántas veces intenté finalizar un poema con mi sangre,
cuántas noches atravesé tus cementerios con mis ojos...
Cuánto tiempo esperé
para redimir mis verguenzas,
enardecidas por un mercenario monasterio
que siempre especuló con mis placeres...
Cuántos de mis resquicios nocturnos,
se murieron isquémicos,
en un sórdido derrame de tus besos...
Amparo concebido por un tibio desencanto
que durmió desde un principio,
cascabel disciplinado de tu cuello,
como un amplio amanecer de necedades
acróbatas de todos los intentos...​
Qué momento poético nos regalas poetisa, como siempre logras enlazar talento e inspiración con tu toque surreal que todo lo puede, exquisito, saludos y abrazos.
 

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