Adiós aeroportuario
Mal pesa la separación
para un corazón ardiente.
La sed raspa los intrésigos
y deja al arrastre
la uva caída.
El vino no fermenta
hasta que el ácido
no se aposenta.
Y los años,
como sedimentos pesados,
caen adormilados.
Cuánta cuadratura
por aprender
para ir al compás de la orquesta.
Sinfonía
que al tramonto suena.
Y una pizca de azufre
se expande,
anunciando ese olor
a queso rancio.
Cuando por fin el beso
anuncia el colofón de la escena,
la respiración nota su clímax.
Antes el cuerpo gritaba,
ahora el corazón canta.
Extremos
como las cuentas de un rosario
que enhebra el círculo en tramos.
Cuánto amor sentido
se sostiene
por la conciencia
de un adiós aeroportuario.
Dikia©
24/05/2026
Mal pesa la separación
para un corazón ardiente.
La sed raspa los intrésigos
y deja al arrastre
la uva caída.
El vino no fermenta
hasta que el ácido
no se aposenta.
Y los años,
como sedimentos pesados,
caen adormilados.
Cuánta cuadratura
por aprender
para ir al compás de la orquesta.
Sinfonía
que al tramonto suena.
Y una pizca de azufre
se expande,
anunciando ese olor
a queso rancio.
Cuando por fin el beso
anuncia el colofón de la escena,
la respiración nota su clímax.
Antes el cuerpo gritaba,
ahora el corazón canta.
Extremos
como las cuentas de un rosario
que enhebra el círculo en tramos.
Cuánto amor sentido
se sostiene
por la conciencia
de un adiós aeroportuario.
Dikia©
24/05/2026