pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me doy cuenta
que ya no duele,
que atrás ha quedado
el duelo se ha terminado.
Si, quedan los recuerdos
como lección del ayer,
también las huellas del llanto
y de todos los espantos,
quedan los lamentos
pero no me arrepiento.
Amé sin amarme
fue mi error y su acierto,
fui vida en mi desierto,
fui templo para la herejía,
fui fuente para la mentira,
fui todo cuando no lo merecían.
Ha sido largo el luto
que guardó el alma mía,
preguntándose el delito
por la condena cumplida,
no fue justa la pena
pero eso ya no me encadena,
no sería alivio el motivo
de la injusta cobardía.
Me he vestido de blanco
para recitar estos versos,
enterrando cualquier
negro sentimiento,
me libero sin remordimiento
y dejo al cielo la factura
que yo no necesito cargar
con viejas amarguras.
Adiós digo al luto
y les doy la bienvenida
a los días que me esperan
sin equipajes ni barreras,
a los días cálidos de verano
que me toman de la mano.
que ya no duele,
que atrás ha quedado
el duelo se ha terminado.
Si, quedan los recuerdos
como lección del ayer,
también las huellas del llanto
y de todos los espantos,
quedan los lamentos
pero no me arrepiento.
Amé sin amarme
fue mi error y su acierto,
fui vida en mi desierto,
fui templo para la herejía,
fui fuente para la mentira,
fui todo cuando no lo merecían.
Ha sido largo el luto
que guardó el alma mía,
preguntándose el delito
por la condena cumplida,
no fue justa la pena
pero eso ya no me encadena,
no sería alivio el motivo
de la injusta cobardía.
Me he vestido de blanco
para recitar estos versos,
enterrando cualquier
negro sentimiento,
me libero sin remordimiento
y dejo al cielo la factura
que yo no necesito cargar
con viejas amarguras.
Adiós digo al luto
y les doy la bienvenida
a los días que me esperan
sin equipajes ni barreras,
a los días cálidos de verano
que me toman de la mano.