
Deja de pensar
en sueños guajiros.
Llegará lo que ha de llegar
en línea recta o con giros.
Construiste un castillo
de imagen tangente.
Nada es más sencillo
para romperse la frente.
Ahora recupera la razón
antes que te lleven los recuerdos,
se rompa tu corazón
y te separen de los cuerdos.
Tuviste un sueño,
hermoso por cierto.
Pero tienes un dueño
a cielo raso y abierto.
No romperemos tu hogar
en tu afán de improvisar.
No fuimos hechos para rogar
ni mucho menos para supervisar.
El noveno mandamiento
lo tengo a fuego tatuado
y me regresó el discernimiento
cuando creí estar enamorado.
Adiós mujer hermosa,
cuida tu dulce alma,
rodéate de dicha y prosa.
Recupera el suelo y la calma.
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