Su tronco toscamente retorcido,
lo remata en ramaje caprichoso
que muda de ropaje gris verdoso
matizando blancuras que han florido.
En tierra pobre crece agradecido,
brindándonos un fruto delicioso
que guarda en doble funda cauteloso
y con placer seguro que has comido.
De su tratado, versa un campesino
con chocolate y frío, es admirado
siendo con miel, al paladar divino.
Y ya en este terceto, es apropiado
decir ¡cáscaras!, tiene el muy ladino,
expresión, que la clave ha desvelado.
Amadeo.
lo remata en ramaje caprichoso
que muda de ropaje gris verdoso
matizando blancuras que han florido.
En tierra pobre crece agradecido,
brindándonos un fruto delicioso
que guarda en doble funda cauteloso
y con placer seguro que has comido.
De su tratado, versa un campesino
con chocolate y frío, es admirado
siendo con miel, al paladar divino.
Y ya en este terceto, es apropiado
decir ¡cáscaras!, tiene el muy ladino,
expresión, que la clave ha desvelado.
Amadeo.
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