Arturo Vergara Godoy
Poeta asiduo al portal
A la hora en que despiertan las estrellas
estaba el hombre rendido a los pies del ángel
que en sagrada escultura yacía en medio del salón
cuando entró el ave agorera con su infernal graznido
-revoloteando sus negras alas al compás de campanillas...
Y luego hubo silencio, sepulcral silencio.
Hoy día años después retorno al templo hechicero
y como siempre el leve aire mueve humos blanquecinos...
Todavía está el anciano a los pies del arcángel.
estaba el hombre rendido a los pies del ángel
que en sagrada escultura yacía en medio del salón
cuando entró el ave agorera con su infernal graznido
-revoloteando sus negras alas al compás de campanillas...
Y luego hubo silencio, sepulcral silencio.
Hoy día años después retorno al templo hechicero
y como siempre el leve aire mueve humos blanquecinos...
Todavía está el anciano a los pies del arcángel.