Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Aquí ha habido un desfalco, un verdadero agravio inmenso!
El ladrón ha dejado huellas en el contorno de mis ojos y plata en mis sienes como evidencia del robo. Ha sido un atrevimiento de parte del agraviante. Había escuchado entre tumultos sobre este ladrón infragante que aparece en todas partes llevándose los tesoros de la plena juventud, pero como hace todo el mundo y con mi tierna inexperiencia me imaginé que jamás me encontraría con el ratero en cuestión. Tanto vigor en mi, tanta energía pura de seguro asustaría a quien con mala intención. Yo ingeniosa y precavida he vivido mi vida saludable y con brío buscando nuevos caminos y experiencias atrevidas para sentir bien la vida que mi dios me regaló. Hoy confieso, no sabia no me había dado cuenta, pero entre medio de todo y en mi diario apogeo llegó como centella en el cielo y mi juventud despojó ¿Crees algo como eso? Increíble pero cierto.
Déjame seguir el cuento
Me detuve un momento para respirar profundo y desde el rabito de mi ojo capté por medio de espejo unas patas de gallina pintadas en plena faz ¡Ahhhh, que horror, ¿Qué es esto? Grité silenciosamente, miré detenidamente y fue cuando pude ver que no solo han sido huellas alrededor de mis ojos, pero plata en mi corona y cambio de velocidad.
Despreciable, ruin villano esa vejez maldita. ¡Ni que la hubiese invitado! De algún modo se coló, yo no la estaba esperando. No le dije que viniera, pero como un pillo de carteras mi juventud se llevó. ¡Ten precaución, te advierto! De esta no se salva nadie...