Agua

penabad57

Poeta veterano en el portal
De barro o adobe, en cristal humilde, pellejo de piel
que recoge su flor de vida. Del manantial su canto,
río de agua pura que baja enhebrándose, formando
un surco alegre que riega la semilla, el aljibe, el pozo
y su misterio, embalse amanecido como madre líquida,
fluido donde beben los pájaros negros, azules, pardos,
de color iris, de frenético trino. Transparencia que no moja
la luz, frescura de nieve amante en la grieta de los labios,
sin gusto, solo humedad en el solano de mi cuerpo, fontanas
como ombligos de plazas sedientas, rocío en la piel, ola
insípida que fecunda el ovario de los poros, tibio lagrimal
sobre la desnudez de mi hombría, tú, agua, tú el don, tú la vida.
 
Última edición:
De barro o adobe, en cristal humilde, pellejo de piel
que recoge su flor de vida. Del manantial su canto,
río de agua pura que baja enhebrándose, formando
un surco alegre que riega la semilla, el aljibe, el pozo
y su misterio, embalse amanecido como madre líquida,
fluido donde beben los pájaros negros, azules, pardos,
de color iris, de frenético trino. Transparencia que no moja
la luz, frescura de nieve amante en la grieta de los labios,
sin gusto, solo humedad en el solano de mi cuerpo, fontanas
como ombligos de plazas sedientas, rocío en la piel, ola
insípida que fecunda el ovario de los poros, tibio lagrimal
sobre la desnudez de mi hombría, tú, agua, tú el don, tú la vida.

Dar entidad al agua es tarea de poetas refinados, sensibles y con capacidad artística. Cualidades que te bendicen.
Lo leí muchas veces y en cada una lo encuentro más hermoso.
Un abrazo.
 
De barro o adobe, en cristal humilde, pellejo de piel
que recoge su flor de vida. Del manantial su canto,
río de agua pura que baja enhebrándose, formando
un surco alegre que riega la semilla, el aljibe, el pozo
y su misterio, embalse amanecido como madre líquida,
fluido donde beben los pájaros negros, azules, pardos,
de color iris, de frenético trino. Transparencia que no moja
la luz, frescura de nieve amante en la grieta de los labios,
sin gusto, solo humedad en el solano de mi cuerpo, fontanas
como ombligos de plazas sedientas, rocío en la piel, ola
insípida que fecunda el ovario de los poros, tibio lagrimal
sobre la desnudez de mi hombría, tú, agua, tú el don, tú la vida.
El agua que humedece los castillos de arena.
Es un gozo genuino encontrar tus valiosas aportaciones a esta casa, amigo Penabad.
Muchas gracias por compartir.
 

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