Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
cerrando la tarde con el último
aliento de la luz del sol que se
esconde atras del crepúsculo
cuando los ruidos de la calle
se vuelven estúpidamente necios
tan insoportables como tenerte aquí
y saber que solo eres aire
un camino que como suspiro
lleva a todos lado
incluso a ese lugar de luz en
donde tampoco somos nada
como el llegar a la cama sin ti
y nadar en ese mar de sábanas
dudas y sueños hasta llegar
al otro puerto ahogándome
sin alcanzarte
cuando la noche va cayendo
y el estruendo se mete
en los ojos como arena de otras playas
como silencio de desierto
como el desamparo que da la lectura
de la poesía de otros que no
llevan tu nombre
pasa entonces que te recuerdo ahí
en el lado oscuro de la luna
en la esquina en la que nos despedimos
ahí en donde escribiste para mi alma
el verso que le hacía falta.
Due 14/02/2022 en una noche en la que no sabía que escribir, hasta que tu ausencia se metió en lo más profundo de los huesos.
aliento de la luz del sol que se
esconde atras del crepúsculo
cuando los ruidos de la calle
se vuelven estúpidamente necios
tan insoportables como tenerte aquí
y saber que solo eres aire
un camino que como suspiro
lleva a todos lado
incluso a ese lugar de luz en
donde tampoco somos nada
como el llegar a la cama sin ti
y nadar en ese mar de sábanas
dudas y sueños hasta llegar
al otro puerto ahogándome
sin alcanzarte
cuando la noche va cayendo
y el estruendo se mete
en los ojos como arena de otras playas
como silencio de desierto
como el desamparo que da la lectura
de la poesía de otros que no
llevan tu nombre
pasa entonces que te recuerdo ahí
en el lado oscuro de la luna
en la esquina en la que nos despedimos
ahí en donde escribiste para mi alma
el verso que le hacía falta.
Due 14/02/2022 en una noche en la que no sabía que escribir, hasta que tu ausencia se metió en lo más profundo de los huesos.
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