Isidro Dichter
Poeta recién llegado
Fui creado al sonido de etéreos granizos,
al eco del relámpago en la tormenta de nieve,
arrojado a seguir la cola de la veloz serpiente
a parajes ocultos entre la yedra y el musgo.
Guiado por mis pasos tímidos en muelles empedrados,
bastón en mano, y armado contra toda nadidad,
me he arrojado a lluvias, y a potente tempestad,
que es la voz divina, éter, carne de los cielos.
Y al volver empapado por entre lóbregas arboledas
persiguiendo la fugaz esquina de un vestido blanco
me estremece el eco de los multiples silencios,
cubierto con relámpagos de cuarzo, congelados.
Sumido en el musical azul y su aforismo lírico,
sediento de misterio y lejanía sublime y oscura,
escucho, soñando despierto, junto a una sepultura,
desde el arroyo, a una sílfide y su bello canto onírico.
al eco del relámpago en la tormenta de nieve,
arrojado a seguir la cola de la veloz serpiente
a parajes ocultos entre la yedra y el musgo.
Guiado por mis pasos tímidos en muelles empedrados,
bastón en mano, y armado contra toda nadidad,
me he arrojado a lluvias, y a potente tempestad,
que es la voz divina, éter, carne de los cielos.
Y al volver empapado por entre lóbregas arboledas
persiguiendo la fugaz esquina de un vestido blanco
me estremece el eco de los multiples silencios,
cubierto con relámpagos de cuarzo, congelados.
Sumido en el musical azul y su aforismo lírico,
sediento de misterio y lejanía sublime y oscura,
escucho, soñando despierto, junto a una sepultura,
desde el arroyo, a una sílfide y su bello canto onírico.