Al amanecer
Por la puerta grande se va el deseo
y las historias cortantes,
que no dejan de nublar el cielo,
se apostillan errantes,
pero no para juzgar el duelo,
crecen alas de ángel en demonios del subsuelo,
en la cara que antes disimulaba que aún quedaban desvelos,
cuatro o cinco,
cinco o tres,
no intentes sumar la suma,
siempre saldrá del revés,
siempre con el muro a cuestas
y la cruz de todo bien,
siempre la cruz portadora
del último y gran desdén,
siempre las luces constantes
que te ciegan al volver,
al volver a casa errante,
al volver al mismo ser,
que desgrana las miradas
que a ti no pueden volver,
porque has mirado a los ojos
de un destino sin por qué.
Porque ya no te queda nada,
y el vidrio es un vaivén.
El vidrio que tanto mira,
el vidrio que nada ve.
Y mientras tanto tus ojos...
brillan al amanecer...
Psycho
Por la puerta grande se va el deseo
y las historias cortantes,
que no dejan de nublar el cielo,
se apostillan errantes,
pero no para juzgar el duelo,
crecen alas de ángel en demonios del subsuelo,
en la cara que antes disimulaba que aún quedaban desvelos,
cuatro o cinco,
cinco o tres,
no intentes sumar la suma,
siempre saldrá del revés,
siempre con el muro a cuestas
y la cruz de todo bien,
siempre la cruz portadora
del último y gran desdén,
siempre las luces constantes
que te ciegan al volver,
al volver a casa errante,
al volver al mismo ser,
que desgrana las miradas
que a ti no pueden volver,
porque has mirado a los ojos
de un destino sin por qué.
Porque ya no te queda nada,
y el vidrio es un vaivén.
El vidrio que tanto mira,
el vidrio que nada ve.
Y mientras tanto tus ojos...
brillan al amanecer...
Psycho