Andres Maizel
Poeta fiel al portal
Me dirijo directamente
al cielo con esta oración,
en una noche de rencor,
mi pecho se encendió.
Cuando nunca lo debí
acepte la invitación,
no hubo la bienvenida
¿dónde está el anfitrión?.
Tuve buen verano
sin injurias tal mundano,
me di cuenta de muchas cosas,
mi soledad se apoderó.
Hay palabras pegajosas,
desabridas y…entre otras cosas,
con nostalgia de ilusión.
Cuando se te va de las manos,
cuando no sabes que hacer,
cuando agachas la cabeza
y solo puedes compadecer.
Doy la espalda a lo que aqueja a mi corazón,
opacando mi buena voluntad,
llevándome hacia el humo de la brutalidad.
No me abandones poder superior,
siempre me alivias
con tu agradable calor acogedor.
¡Ya estoy cansado!,
de lo atractivo que se muestra,
con mis defectos de carácter,
está ahí la obsesión.
Es esa que me parte.
Así como naufrague en lo más profundo,
solo con humildad,
escúchame con serenidad.
Es con todo mi corazón.
al cielo con esta oración,
en una noche de rencor,
mi pecho se encendió.
Cuando nunca lo debí
acepte la invitación,
no hubo la bienvenida
¿dónde está el anfitrión?.
Tuve buen verano
sin injurias tal mundano,
me di cuenta de muchas cosas,
mi soledad se apoderó.
Hay palabras pegajosas,
desabridas y…entre otras cosas,
con nostalgia de ilusión.
Cuando se te va de las manos,
cuando no sabes que hacer,
cuando agachas la cabeza
y solo puedes compadecer.
Doy la espalda a lo que aqueja a mi corazón,
opacando mi buena voluntad,
llevándome hacia el humo de la brutalidad.
No me abandones poder superior,
siempre me alivias
con tu agradable calor acogedor.
¡Ya estoy cansado!,
de lo atractivo que se muestra,
con mis defectos de carácter,
está ahí la obsesión.
Es esa que me parte.
Así como naufrague en lo más profundo,
solo con humildad,
escúchame con serenidad.
Es con todo mi corazón.
Última edición: