J.R. Olveira
Poeta recién llegado
Qué triste es el acorde que esgrime la campana,
es un puñal que hiere de cirios el paisaje,
con finas perlas llora quebrando en mi ventana
y se arropa el invierno con su sombrío traje.
Embalo mis recuerdos, emprendo mi vïaje
entre espinosas hiedras en una tarde anciana;
angosto es el sendero perdido entre el boscaje
y el agua baja turbia de la vieja fontana.
Mi templo se derrumba, la fe que lo sostiene
es ya débil pilastra. ¡Qué dura y fatua guerra!
Alivien mi martirio San Lucas, San Prudencio...
Allá donde el camino su tránsito detiene
regresaremos libres al seno de la tierra
y llegará la noche sembrando su silencio.
"Soneto en versos alejandrinos que trata de ese camino que todos debemos recorrer, sombrío y lleno de espinas hasta que la tierra nos reciba en su seno."
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