• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Al hielo que derritieron.

Claridad

Poeta que considera el portal su segunda casa

En algunas ocasiones
te recuerdo.
Eras como el hielo del nevado,
frio y sin vida,
peligroso y agresivo.

No tenias sueños ni aspiraciones,
todo en ti
era maldad,
y tu aura era letal de negros pesares.

Alma en ti
no había.
No se sentía humanidad
en tu desquiciada ironía,
ni mucho menos en tu índice,
que al apretar,
acaba con cuanta vida tuviera en frente.

Antes,
eras mi pesadilla personal,
mi trauma constante.

Saber que te mataron
fue un descanso al horror de ti,
aunque,
con el peor de los horrores
dejaste de existir.

Siento satisfacción
por la venganza de aquel que te mató,
y a la vez
siento pena y tristeza
porque pagaste tu errores
viendo cómo morían en tu propio estilo,
a los que amaste.
 
El rutinario alimentar de casinas, en un ritmo monótono, chequeando el número del casquillo para evitar atascos.
Pasar un cepillo por el cilindro raspando con delicadeza para extraer los rastros de carboncillo y alguna que otra virutilla de cobre.
Varias gotas de tres en uno, probando una y otra vez que todo se desliza sin trabas.
Arrancar hojas con fotos de revistas robadas donde el locólogo, para alejarlas a más de cien pasos de alejamiento.
Respirar profundo para luego ir suavizando mientras se regresa hasta la mesa de accesorios.
La izquierda halando hacia abajo mientras se amartilla y carga, para luego abrir la palma en base.
Apoyar el fondo del cargador con el índice extendido hasta mentalmente recibir la orden de actuar.
Se fraccionan los momentos en eternos microinstantes...
El martillo sobre el percutor entrando con violencia para hundir el fulminante.
Se expanden los gases impulsando el gramaje en torbellino.
Una hélice se desplaza a través de un pedazo de papel... ¿o era tela?
Un guiño inconsciente levanta el recuerdo de gritos y hemorragias.
Será solo una rutina más...
Recoger los casquillos...
Y volver a recorrer los rincones...
Hasta el nuevo llamado.


Saludos.
 
El rutinario alimentar de casinas, en un ritmo monótono, chequeando el número del casquillo para evitar atascos.
Pasar un cepillo por el cilindro raspando con delicadeza para extraer los rastros de carboncillo y alguna que otra virutilla de cobre.
Varias gotas de tres en uno, probando una y otra vez que todo se desliza sin trabas.
Arrancar hojas con fotos de revistas robadas donde el locólogo, para alejarlas a más de cien pasos de alejamiento.
Respirar profundo para luego ir suavizando mientras se regresa hasta la mesa de accesorios.
La izquierda halando hacia abajo mientras se amartilla y carga, para luego abrir la palma en base.
Apoyar el fondo del cargador con el índice extendido hasta mentalmente recibir la orden de actuar.
Se fraccionan los momentos en eternos microinstantes...
El martillo sobre el percutor entrando con violencia para hundir el fulminante.
Se expanden los gases impulsando el gramaje en torbellino.
Una hélice se desplaza a través de un pedazo de papel... ¿o era tela?
Un guiño inconsciente levanta el recuerdo de gritos y hemorragias.
Será solo una rutina más...
Recoger los casquillos...
Y volver a recorrer los rincones...
Hasta el nuevo llamado.


Saludos.
....................Si..........................
......................Besos hermosos mi señor..................
..............Clari................
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba