Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
En algunas ocasiones
te recuerdo.
Eras como el hielo del nevado,
frio y sin vida,
peligroso y agresivo.
No tenias sueños ni aspiraciones,
todo en ti
era maldad,
y tu aura era letal de negros pesares.
Alma en ti
no había.
No se sentía humanidad
en tu desquiciada ironía,
ni mucho menos en tu índice,
que al apretar,
acaba con cuanta vida tuviera en frente.
Antes,
eras mi pesadilla personal,
mi trauma constante.
Saber que te mataron
fue un descanso al horror de ti,
aunque,
con el peor de los horrores
dejaste de existir.
Siento satisfacción
por la venganza de aquel que te mató,
y a la vez
siento pena y tristeza
porque pagaste tu errores
viendo cómo morían en tu propio estilo,
a los que amaste.