Tobare
Poeta recién llegado
Al insomnio
Oh insomnio,
como una potente luz oscura
taladras a mi mente
para que luego enciendas
tu llamarada negra en mis ojos
y los transformes en dos volcanes abiertos.
Eres el azote de las largas horas del reloj
sobre mi cama espinosa,
o también una cadena de magros
eslabones despiertos
que asfixian mi descanso.
Ahora dime bien,
¿Qué será de mí el día de mañana?
Unas ojeras cargando a un pobre hombre
¿Te harás responsable de tu falta cuando
ese hombre se duerma abrazando el sol?
Obviamente no.
Así que te pido solemne
que no ates ya más
tu almohada a mi vigilia,
porque han sido miles
las posiciones reclutadas para evadirte
y tu te ríes con total libertad de todas ellas
y de mi desesperada espera silenciosa
ante un mundo entero que duerme.
Pero te advierto
que tu disfraz de taza de café
impidiendo el sueño conciliar
tarde o temprano no aguantará,
porque por mucho que te esfuerces
mis párpados caerán terribles
como batallones furibundos
sobre tu nocturna tortura.
Me bastará un poema
para esfumarte de esta noche elongada,
o menos quizás,
sólo un verso que baje las cortinas
y apague la consciencia.
Ahora por fin
juzgo el poema terminado,
yo me marcho al paraíso:
buenas noches insomnio.
10 de Junio del 2014, Santiago.
Oh insomnio,
como una potente luz oscura
taladras a mi mente
para que luego enciendas
tu llamarada negra en mis ojos
y los transformes en dos volcanes abiertos.
Eres el azote de las largas horas del reloj
sobre mi cama espinosa,
o también una cadena de magros
eslabones despiertos
que asfixian mi descanso.
Ahora dime bien,
¿Qué será de mí el día de mañana?
Unas ojeras cargando a un pobre hombre
¿Te harás responsable de tu falta cuando
ese hombre se duerma abrazando el sol?
Obviamente no.
Así que te pido solemne
que no ates ya más
tu almohada a mi vigilia,
porque han sido miles
las posiciones reclutadas para evadirte
y tu te ríes con total libertad de todas ellas
y de mi desesperada espera silenciosa
ante un mundo entero que duerme.
Pero te advierto
que tu disfraz de taza de café
impidiendo el sueño conciliar
tarde o temprano no aguantará,
porque por mucho que te esfuerces
mis párpados caerán terribles
como batallones furibundos
sobre tu nocturna tortura.
Me bastará un poema
para esfumarte de esta noche elongada,
o menos quizás,
sólo un verso que baje las cortinas
y apague la consciencia.
Ahora por fin
juzgo el poema terminado,
yo me marcho al paraíso:
buenas noches insomnio.
10 de Junio del 2014, Santiago.