Al verdugo que se introdujo en los pensamientos
y jugó al compás de estos sentimientos
rozando con la fina espada de la ironía
el orgullo que se esforzó por complacer a los sueños.
Al que devoró con su sonrisa la flor del día
logrando convertirla en una rutina de esperanzas diaria
por sobrevivir en este hermoso y cruel desierto.
y jugó al compás de estos sentimientos
rozando con la fina espada de la ironía
el orgullo que se esforzó por complacer a los sueños.
Al que devoró con su sonrisa la flor del día
logrando convertirla en una rutina de esperanzas diaria
por sobrevivir en este hermoso y cruel desierto.