Teo Moran
Poeta fiel al portal
Al volver la mirada, calle abajo,
queda la fuente oculta del priorato;
de su caño el agua cristalina y fría
lleva su silencio al profundo río,
y en su fondo las huellas antiguas
de días lejanos que con sus prisas
caen de los chopos hoy otoñales.
Al volver la mirada, el campo labrado,
un beso navega entre sus surcos
y la caricia, con su pesado plumaje,
se hunde entre súplicas y gemidos
al compás de unos trinos ausentes.
¡Me lleva un tiempo recordar
que ya no volverán más las olas
a este inabarcable mar de trigo!
Al volver la mirada, la encina y el pino,
baja del monte la sombra con prisa
durmiendo con su nana a las flores,
a las hojas que ayer fueron verdes
y hoy ligeras son plomizas plumas
que adornan al melancólico paisaje,
y en su melodía los días pasados
caen del árbol junto a los recuerdos.
Al volver la mirada, arrepentido
de no caminar más despacio a tu lado,
de no reír a carcajadas o de llorar
sin consuelo entre tus dulces abrazos,
de mirarte y volver a sobrecogerme
los latidos enamorados del corazón,
los dos en silencio mirando al mar
y ver entre sus reflejos a la golondrina
como vuela siempre hacia el norte
con nuestras esperanzas y llanto,
con el tiempo que se fue lentamente
dejando a este recuerdo otoñal
y en mi boca el sabor de tus labios.