Extravagante
Poeta recién llegado
El viento susurra, rozando las estrellas,
y la luna en su trono alumbra su esencia,
murmura en la sombra su amarga presencia,
el eco de un alma perdida entre huellas.
Las sombras se alargan, se pierden tras ellas,
el frío se extiende cual manto de ausencia,
la noche consume al mundo en su cadencia,
bajo la mirada que oculta sus centellas.
En el vasto vacío del alma errante,
la luna se oculta, inmensa y callada,
mientras el viento, en su viaje constante.
Y en su manto de sombra, la muerte alada,
como un eco sordo, nunca vacilante,
canta su frío y desgarra la morada.
y la luna en su trono alumbra su esencia,
murmura en la sombra su amarga presencia,
el eco de un alma perdida entre huellas.
Las sombras se alargan, se pierden tras ellas,
el frío se extiende cual manto de ausencia,
la noche consume al mundo en su cadencia,
bajo la mirada que oculta sus centellas.
En el vasto vacío del alma errante,
la luna se oculta, inmensa y callada,
mientras el viento, en su viaje constante.
Y en su manto de sombra, la muerte alada,
como un eco sordo, nunca vacilante,
canta su frío y desgarra la morada.