Álex Hernández
Poeta recién llegado
Hemos cruzado la delgada línea
entre el humo del cigarrillo
y de la alcantarilla
que pide ser pisada.
No hay ni tu, ni yo.
No hay consciencia.
Aquello que nos dicta
nuestro pequeño y
patético mundito,
no existe mas
Solo esta ciudad,
que se ha quedado
vacía y exige
nombre, y no da
tregua.
Pero prefiero seguir
diciendo las palabras;
únicas, que aun conservan
los deseos de vivir
y pocas veces soy
consciente de cuáles
son.
Sé que existen
y que son preciosas,
como el humo de segunda
mano o que alguien te quiera.
Sé que existen,
porque hemos cruzado
la delgada línea
entre el humo del cigarrillo
y aquello que no
pudimos salvar.
entre el humo del cigarrillo
y de la alcantarilla
que pide ser pisada.
No hay ni tu, ni yo.
No hay consciencia.
Aquello que nos dicta
nuestro pequeño y
patético mundito,
no existe mas
Solo esta ciudad,
que se ha quedado
vacía y exige
nombre, y no da
tregua.
Pero prefiero seguir
diciendo las palabras;
únicas, que aun conservan
los deseos de vivir
y pocas veces soy
consciente de cuáles
son.
Sé que existen
y que son preciosas,
como el humo de segunda
mano o que alguien te quiera.
Sé que existen,
porque hemos cruzado
la delgada línea
entre el humo del cigarrillo
y aquello que no
pudimos salvar.