Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
...
Yo asimilé las lecciones del alcohol:
Su espíritu ficticio enaltecido al tercer trago;
desde el sumiso revés de las baldosas,
a tres pisos mas arriba que cualquiera.
Probé y blandí, el filo bufo de su hazaña
utópica y dañina. Padecí luego la tortura
brutal de su diabólico flagelo, y el interno,
de mi remordimiento y su resaca honesta.
Por su alquimia, fui mendigo siendo Rey.
Perdí a su sombra mi fulgor particular,
y fui verdugo de mis buenas aptitudes,
sin más anhelo que su efecto sin barreras.
Adquirí, su sensiblera manía re-pintora
de corazones desvaídos: pulcra en lo viciado,
fecunda en lo yermo, redentora de traiciones
y seductora de cuanto displicente desamor.
Ofrecí pecho y abrí brazos al desaire
de indiferencias que apuntaban con misiles,
en iluso afán de disuadirlas; la diestra tendida
y en la zurda, conmovido, mi sólo corazón.
Y me arrastré por la bajeza impersonal,
por la ponzoña de la ajena intolerancia.
Y fui infeliz de departir con el vacío,
hasta que un día, tu intuición... me lo llenó.
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Yo asimilé las lecciones del alcohol:
Su espíritu ficticio enaltecido al tercer trago;
desde el sumiso revés de las baldosas,
a tres pisos mas arriba que cualquiera.
Probé y blandí, el filo bufo de su hazaña
utópica y dañina. Padecí luego la tortura
brutal de su diabólico flagelo, y el interno,
de mi remordimiento y su resaca honesta.
Por su alquimia, fui mendigo siendo Rey.
Perdí a su sombra mi fulgor particular,
y fui verdugo de mis buenas aptitudes,
sin más anhelo que su efecto sin barreras.
Adquirí, su sensiblera manía re-pintora
de corazones desvaídos: pulcra en lo viciado,
fecunda en lo yermo, redentora de traiciones
y seductora de cuanto displicente desamor.
Ofrecí pecho y abrí brazos al desaire
de indiferencias que apuntaban con misiles,
en iluso afán de disuadirlas; la diestra tendida
y en la zurda, conmovido, mi sólo corazón.
Y me arrastré por la bajeza impersonal,
por la ponzoña de la ajena intolerancia.
Y fui infeliz de departir con el vacío,
hasta que un día, tu intuición... me lo llenó.
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