¡
oh cárceles, oh cárceles !
cómo instruir y armonizar el ser con venganza o miedo,
cómo con ira, o cómo con placer sobre un mar-hombre repleto
de ansiedad, enigmas y tristeza;
vamos, compañeros, entrad al corazón y escuchad la alegría
que instruye la piedad, pues quién, quien no ha de cantar abriendo el alma
junto al torno rugiente de las cárceles;
[... ya hemos puesto en su luz la luz del tiempo
y ya es la hora del hombre,
pues duelen la mejilla escondida, la verdad turbada y el muro alto,
profunda e intensamente duelen]
oh cárceles, cárceles, hospitales de hombres-dioses os nazcan dentro
y que vuestros caminos desaparezcan por siempre de ciudades y páramos,
de la región del odio y del profundo sueño de la sangre;
como los muros de Jericó, inclinaos y veníos abajo,
clamo y pido ahora ante un firmamento vivo [con la voz del mundo,
con la razón y fe de esta edad que no debe morir sin el fulgor
de sus tímidas pero ciertas y concretas luces]
deteneos, pues, y caed por amor, rotundamente hacedlo
como lo harán las fronteras, las lenguas, los pasmos del color
y el rictus delictivo de la muerte; ah oscuridades ancestrales del hombre,
fungíos sin miedo y desapareced, caed por Dios, sucumbid conmigo.
orión de panthoseas (del libro: del agua y del fuego)
http://www.oriondepanthoseas.com
(Weblog literario del autor: poesía, relato, novela y otros
cómo instruir y armonizar el ser con venganza o miedo,
cómo con ira, o cómo con placer sobre un mar-hombre repleto
de ansiedad, enigmas y tristeza;
vamos, compañeros, entrad al corazón y escuchad la alegría
que instruye la piedad, pues quién, quien no ha de cantar abriendo el alma
junto al torno rugiente de las cárceles;
[... ya hemos puesto en su luz la luz del tiempo
y ya es la hora del hombre,
pues duelen la mejilla escondida, la verdad turbada y el muro alto,
profunda e intensamente duelen]
oh cárceles, cárceles, hospitales de hombres-dioses os nazcan dentro
y que vuestros caminos desaparezcan por siempre de ciudades y páramos,
de la región del odio y del profundo sueño de la sangre;
como los muros de Jericó, inclinaos y veníos abajo,
clamo y pido ahora ante un firmamento vivo [con la voz del mundo,
con la razón y fe de esta edad que no debe morir sin el fulgor
de sus tímidas pero ciertas y concretas luces]
deteneos, pues, y caed por amor, rotundamente hacedlo
como lo harán las fronteras, las lenguas, los pasmos del color
y el rictus delictivo de la muerte; ah oscuridades ancestrales del hombre,
fungíos sin miedo y desapareced, caed por Dios, sucumbid conmigo.
orión de panthoseas (del libro: del agua y del fuego)
http://www.oriondepanthoseas.com
(Weblog literario del autor: poesía, relato, novela y otros