BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sueña con ese gran poema
que te hará libre de tus esclavitudes,
de tus preocupaciones constantes,
de tus iniquidades interiores. Oh, sí,
hijo mío, sueña, de una gran plaza
abierta, ser el declamador original
que aturda a la concurrencia agrupada.
Oh sí, hijo, hijo mío, vuelca en tu mente
y en tu espíritu, el alimento de otras mentes,
y de otras almas: tiernas, desapacibles, o inquietas.
Hazte libre, mantente alerta, recibe
los secretos latidos de algún corazón errabundo
que camina despierto por las eternas calles
del silencio, sin marea. Oh, sí, hijo mío,
sé poeta, si lo prefieres, si lo elijes, esfuérzate:
mantén alerta al mundo.
©
que te hará libre de tus esclavitudes,
de tus preocupaciones constantes,
de tus iniquidades interiores. Oh, sí,
hijo mío, sueña, de una gran plaza
abierta, ser el declamador original
que aturda a la concurrencia agrupada.
Oh sí, hijo, hijo mío, vuelca en tu mente
y en tu espíritu, el alimento de otras mentes,
y de otras almas: tiernas, desapacibles, o inquietas.
Hazte libre, mantente alerta, recibe
los secretos latidos de algún corazón errabundo
que camina despierto por las eternas calles
del silencio, sin marea. Oh, sí, hijo mío,
sé poeta, si lo prefieres, si lo elijes, esfuérzate:
mantén alerta al mundo.
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