Odisea
Poeta recién llegado
Las espinas en mi corazón obran sutiles,
mi palpito delator acontecen
un esplendido renacer,
después de luctuoso desamor
creí, desnortado, haber perdido el alba en mi.
Fui la semilla magnifica de un eterno resplandor,
los luceros que alumbran los incansables corazones del mundo
perecen negados a corromperse, insensatos luciferinos
que tratan de enmudecer al amor.
Quebrantando cualquier maleficio,
busque a mi alma para calmar las ansias,
que empobrecidas se encontraban
por odiar la soledad.
Cuando la marea cesa a merced de la absoluta parsimonia,
puedes comprender los volátil e incomprensible del querer.
¿Ahora que renacido presencio que la soledad es el encuentro, y el amor libre de significados actúa sin presiones, quien se jactara de corromper a un salvaje y libre corazón?
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