Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Devuélveme los pulsos del deseo,
el despertar del sueño más allá
de esta penumbra atándose a mis versos.
Desbroza las espinas del barzal
que arrumban discordantes mi soneto
y vete al fin, ¡amarga soledad!
Te ocultas, mas me muestras tu señuelo
envuelto en las querencias de un cantar...
Y todo alrededor se torna hielo
en este mundo mío gris e impar.
Altivas voces surgen del desvelo
que ponen a mis pies un firme altar
donde mi pluma inmola el torpe vuelo
conjugando en pasado el verbo amar.
Y soy entre tus manos solo alfar
arcillado a tu antojo con tal celo
que ya no queda sitio ni lugar
para huir de lo oscuro de tu duelo,
de la galerna díscola del mar
donde naufraga todo cuanto anhelo.
Desbrozaré mi llanto contumaz,
¡amarga soledad!, y de los tiempos,
que irrumpen con su rítmico tictac,
haré una copla helando tus infiernos
si a Cupido devuelves su carcaj
y dejas que asaete hoy mi pecho,
pues llora eternamente sin su Adán
la que en el nombre porta su tormento.
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