aquiles mendoza
Poeta recién llegado
"Amargo Pensamiento"
Por Aquiles Mendoza L.
Voy a ir a la iglesia
para estar más cerca de Dios,
voy a hablarle de los dos,
del sufrir y sus peripecias
que destrozan mi corazón.
Él ya sabe que te quiero,
que no puedo olvidarme de tí;
solo él, que está dentro de mí
sabe que me llama el suelo,
que no puedo con mi pesar.
Por qué he pedido consejos
y estos me dicen que debo dejarte,
que me estoy muriendo por amarte;
que de tí debo estar muy lejos
preferible a suicidarme.
Y sé que tienen toda la razón,
porque donde aún hay cenizas,
un leve soplo de la brisa,
haría arder una pasión
que a mí me destruiría.
Sabios consejos que ignorarlos
pretendo a cada instante;
pero que están siempre adelante
y que no consigo olvidarlos
igual que tú, a tu antaño amor.
Antaño amor, amor antaño
que como árbol fértil fructificó,
alguien de tus manos lo quitó,
produciéndote gran daño
por el cual sufriendo también estoy.
Yo no soy quien para juzgarte,
pero el hecho de irle a ver
es un fuego que quema mi ser
castigando mi ego de amarte
y llevándome inquietud.
Porque el hecho de irle a ver,
a mi pensar trae el caso,
que puedas caer en los brazos
de quien fue tu primer querer
y uno de tus fracasos.
Voy a ir a la iglesia,
para estar más cerca de Dios;
quiero hablarle de los dos,
de mi sufrir y sus peripecias
que destrozan mi corazón.
Por Aquiles Mendoza L.
Voy a ir a la iglesia
para estar más cerca de Dios,
voy a hablarle de los dos,
del sufrir y sus peripecias
que destrozan mi corazón.
Él ya sabe que te quiero,
que no puedo olvidarme de tí;
solo él, que está dentro de mí
sabe que me llama el suelo,
que no puedo con mi pesar.
Por qué he pedido consejos
y estos me dicen que debo dejarte,
que me estoy muriendo por amarte;
que de tí debo estar muy lejos
preferible a suicidarme.
Y sé que tienen toda la razón,
porque donde aún hay cenizas,
un leve soplo de la brisa,
haría arder una pasión
que a mí me destruiría.
Sabios consejos que ignorarlos
pretendo a cada instante;
pero que están siempre adelante
y que no consigo olvidarlos
igual que tú, a tu antaño amor.
Antaño amor, amor antaño
que como árbol fértil fructificó,
alguien de tus manos lo quitó,
produciéndote gran daño
por el cual sufriendo también estoy.
Yo no soy quien para juzgarte,
pero el hecho de irle a ver
es un fuego que quema mi ser
castigando mi ego de amarte
y llevándome inquietud.
Porque el hecho de irle a ver,
a mi pensar trae el caso,
que puedas caer en los brazos
de quien fue tu primer querer
y uno de tus fracasos.
Voy a ir a la iglesia,
para estar más cerca de Dios;
quiero hablarle de los dos,
de mi sufrir y sus peripecias
que destrozan mi corazón.