Angelines
Poeta recién llegado
Te amo
pero no como se ama el futuro,
te amo como se mira una cicatriz:
sabiendo dónde duele
y aun así pasando el dedo despacio.
No te imagino en mi paz,
ni en mi casa en calma,
ni en esas noches donde el silencio
no pesa.
Pero exististe en mí
y eso
no se borra.
A veces sonríes
y algo en mí se ilumina
como si nada estuviera roto,
como si el mundo pudiera ser
ese instante pequeño
donde no hay guerra.
Pero sé
—y lo sé bien—
que esa luz no es hogar,
solo un reflejo
que no aguanta la noche.
Jugamos a entendernos
como dos niños cansados
haciendo trampas en un juego
que ninguno quiere perder.
Tú dudas de mi amor,
yo traduzco tus silencios,
tú empujas,
yo sostengo,
y en medio…
nos vamos perdiendo.
Me duele que creas
que no veo,
que no entiendo,
que soy fácil de doblar.
Porque te conozco
incluso cuando te escondes,
incluso cuando mientes sin palabras,
incluso cuando quieres ganar
en lugar de cuidar.
Y aún así
no te destruyo,
no rompo lo que podría romper,
no digo todo lo que sé
porque sé
que no sabrías sostenerlo.
Te amo
pero no me quedo.
Te quiero bien
aunque no sea conmigo.
Y eso,
aunque suene suave,
es la forma más difícil
de soltar
sin dejar de sentir.
pero no como se ama el futuro,
te amo como se mira una cicatriz:
sabiendo dónde duele
y aun así pasando el dedo despacio.
No te imagino en mi paz,
ni en mi casa en calma,
ni en esas noches donde el silencio
no pesa.
Pero exististe en mí
y eso
no se borra.
A veces sonríes
y algo en mí se ilumina
como si nada estuviera roto,
como si el mundo pudiera ser
ese instante pequeño
donde no hay guerra.
Pero sé
—y lo sé bien—
que esa luz no es hogar,
solo un reflejo
que no aguanta la noche.
Jugamos a entendernos
como dos niños cansados
haciendo trampas en un juego
que ninguno quiere perder.
Tú dudas de mi amor,
yo traduzco tus silencios,
tú empujas,
yo sostengo,
y en medio…
nos vamos perdiendo.
Me duele que creas
que no veo,
que no entiendo,
que soy fácil de doblar.
Porque te conozco
incluso cuando te escondes,
incluso cuando mientes sin palabras,
incluso cuando quieres ganar
en lugar de cuidar.
Y aún así
no te destruyo,
no rompo lo que podría romper,
no digo todo lo que sé
porque sé
que no sabrías sostenerlo.
Te amo
pero no me quedo.
Te quiero bien
aunque no sea conmigo.
Y eso,
aunque suene suave,
es la forma más difícil
de soltar
sin dejar de sentir.