Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando las olas eran sábanas terciopelo, sobre un lecho de arena cálida y virgen de huellas, yo te hice mía
Mía como una luna adormecida entre el letargo del tiempo y mis poemas a su excelso brillar
Enarbolábamos nuestros deseos
como quien teje las redes para una pesca frondosa, bajo un cielo bañado de diamantes y acuarelas
Y, bajo esa misma luna, bajo ese mismo cielo, escuché el verbo más amargo y fatídico para el amor
Ese adiós que hasta hoy resuena su eco por las paredes de mi pecho astillado: donde antes anidaba tu ser
Tan solo me he quedado solo
con mi cielo vacío, con mi mar revuelto, amasando nubes,
que tristes se alejan de mis manos.
Mía como una luna adormecida entre el letargo del tiempo y mis poemas a su excelso brillar
Enarbolábamos nuestros deseos
como quien teje las redes para una pesca frondosa, bajo un cielo bañado de diamantes y acuarelas
Y, bajo esa misma luna, bajo ese mismo cielo, escuché el verbo más amargo y fatídico para el amor
Ese adiós que hasta hoy resuena su eco por las paredes de mi pecho astillado: donde antes anidaba tu ser
Tan solo me he quedado solo
con mi cielo vacío, con mi mar revuelto, amasando nubes,
que tristes se alejan de mis manos.
Última edición: