leonhard4
Poeta recién llegado
“¿Y ya con qué voy a soñar,
cuando he sido tan feliz despierto?”
“Noches Blancas”, F. Dotoiewski
Hace días, (vidas) , que se desató la búsqueda. El decorado se diluye en colores y acaba en un intento surrealista de colorear un paisaje borroso desbordado de incoherencias. Ante un suelo anegado de dudas, los pasos temerosos se someten al temblor, y pierden irremediablemente el rumbo. La encrucijada ya no tiene una salida real, sólo un camino de fantasía, y un borroso pasaje sin destino. Soñar soñándose, es caer en el vacío, para despertar al borde del precipicio, y volver a caer... la rueda es infinita, y no cesa de girar. Descifrar la trama es comprender los susurros cósmicos de esa lengua única, es abrazar la intención de reposar nuestra angustia, nacida al borde de ese abismo, sobre una caricia de madre lejana.
Si al estirar temblorosa la mano, se roza un sueño soñado tan perfecto... florece alrededor de la vigilia, la epifanía perseguida, la ambrosía, el éxtasis de pertenecer. La realidad pretendida desde el otro lado, se vuelve innecesaria aquí, y huye fugitiva en las sombras de un deseo obsoleto.
Invertirlas fuerzas y aguijonear el sueño, para sembrar la semilla de donde nazca la duda, el ímpetu de forzar la realidad, hasta que se desmoronen sus límites cobardes y se fundan con el sueño....
hasta que al abrir los ojos,
todo sea sueño,
la esquina, la plaza, el banco,
y que no se altere la configuración,
felicidad divina,
sublime de hoy.
cuando he sido tan feliz despierto?”
“Noches Blancas”, F. Dotoiewski
Hace días, (vidas) , que se desató la búsqueda. El decorado se diluye en colores y acaba en un intento surrealista de colorear un paisaje borroso desbordado de incoherencias. Ante un suelo anegado de dudas, los pasos temerosos se someten al temblor, y pierden irremediablemente el rumbo. La encrucijada ya no tiene una salida real, sólo un camino de fantasía, y un borroso pasaje sin destino. Soñar soñándose, es caer en el vacío, para despertar al borde del precipicio, y volver a caer... la rueda es infinita, y no cesa de girar. Descifrar la trama es comprender los susurros cósmicos de esa lengua única, es abrazar la intención de reposar nuestra angustia, nacida al borde de ese abismo, sobre una caricia de madre lejana.
Si al estirar temblorosa la mano, se roza un sueño soñado tan perfecto... florece alrededor de la vigilia, la epifanía perseguida, la ambrosía, el éxtasis de pertenecer. La realidad pretendida desde el otro lado, se vuelve innecesaria aquí, y huye fugitiva en las sombras de un deseo obsoleto.
Invertirlas fuerzas y aguijonear el sueño, para sembrar la semilla de donde nazca la duda, el ímpetu de forzar la realidad, hasta que se desmoronen sus límites cobardes y se fundan con el sueño....
hasta que al abrir los ojos,
todo sea sueño,
la esquina, la plaza, el banco,
y que no se altere la configuración,
felicidad divina,
sublime de hoy.
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