Abii
Poeta recién llegado
Que dulce es tu sonrisa,
que suave es tu piel,
tan seductoras tus caricias,
tus labios saben a miel.
Que cálida es tu mirada,
me recuerda el atardecer,
en esa playa abandonada,
me diste algo en qué creer.
Al principio te ignoraba,
creí que lo hacías por placer,
que a mis ojos envenenabas,
que no era tu única mujer.
Con el tiempo me fui aferrando,
me fui acostumbrando a tus dientes ver,
reías tanto y tan dulcemente,
ya me empezabas a enloquecer.
Y llegó un día que la arena debí dejar,
como gaviota libre a mi Patria volar,
creí que el tiempo lo iba a borrar,
todos esos recuerdos de un amor fugaz.
Pasaron meses, pasaron días,
y aún tus ojos me perseguían,
sola luchaba, me convencía,
que no eras nada, que no te quería.
Hasta que un día no pude más,
anhelaba tanto una noche más,
ver tu rostro bajo las estrellas,
oír cosas lindas como "tú eres bella"
" ¡Qué loca es la vida!" me puse a pensar,
" Cuando menos tienes, más feliz estás,
quizás tener todo no involucre comprar,
quizás no tener nada signifique soledad"
Te seguí buscando toda mi vida,
a veces sentía que te perdía,
pero nuestra conexión era eficaz,
dondequiera me encuentre conmigo vas.
Si no es ahora esperame más,
pero por favor no me dejes atrás,
no me sueltes, no me liberes,
deja de lado a otras mujeres.
Aquí estoy para que veas que,
a pesar de todo contigo es,
que te amo entero, que no se hable más,
mi vida quiero contigo pasar.