A un amparo artificial y engañoso
nos damos en estos últimos días
de unas semanas que ya son tardías
de un mes cualquiera de un año quejoso.
A escaparnos de lo que más amamos
que nos cargan y pesan en exceso
hasta el punto de teñirse de obseso
el deseo que de huir gastamos.
Pero es corto y falso nuestro amparo
que nos trae a relajar las mentes
a este milenario y plateado puerto
pues pronto se divisa desde el faro
que allá lejos esperan las simientes
de nuestro egoísta amor de ojo tuerto.
nos damos en estos últimos días
de unas semanas que ya son tardías
de un mes cualquiera de un año quejoso.
A escaparnos de lo que más amamos
que nos cargan y pesan en exceso
hasta el punto de teñirse de obseso
el deseo que de huir gastamos.
Pero es corto y falso nuestro amparo
que nos trae a relajar las mentes
a este milenario y plateado puerto
pues pronto se divisa desde el faro
que allá lejos esperan las simientes
de nuestro egoísta amor de ojo tuerto.