licprof
Poeta fiel al portal
Què fue de la hermosa jovencita que conocì una noche en el parakultural new border:
me habìa contratado omar vega por 20 mangos (20 dòlares, año 96)
para que le hiciera bailar a las alumnas: faltaban hombres pero yo me
entretuve bailando con ella solamente, despuès
ya en constituciòn, la besè poseìdo contra un kiosco cerrado de diarios y revistas metàlico, azul
luego una llamada telefònica, me invitò a ir al cine, teatro san martìn, pero yo no tenìa
un mango como siempre me daba verguenza, no fui, nunca màs la vi, làstima
grande que no sea verdad tanta belleza, en un disco de piazzolla, canta hèctor de rosas
què habrà sido de esa hermosa y dulce pendeja: me gustaban sus pechos en la cuenca de mi mano, en la yema de mis dedos y su cara que se descomponìa de placer, sus ojos cerrados
como si se tratara de un cuadro cubista
o la dulce pelirroja en el salòn canning sentada como la belleza en mis rodillas
en una pizzerìa barata y berreta cuya muzzarella chorrea llena de aceite
cuyas cabellos son rojos como una llama
què fue tambièn de ella?
què fue de la fotògrafa a quien acompañè a la parada de colectivo
y nos besamos poco antes que llegara el bondi y ella partiera para siempre?
què fue de la italiana con la que tambièn nos besamos en la parada de colectivo 53
avenida boedo y san juan antes de llegar a la esquina?
y de la alemana con la que nos besamos en la catedral, què fue de ella?
y hablando de la catedral què fue asimismo de la hermosa joven
que me miraba desde sus ojos sentados en un sillòn bailamos y poco despuès nos
besàbamos en otro sillòn igualmente despanzurrado
y al otro dìa hacìamos el amor en un hotelucho de mala o buena o pequeña muerte
bataille mediante
y leìamos poemas en la continental o en la perla de once cuando aùn existìa
y le contaba mis penurias y deslices en las escuelas pùblicas primarias y secundarias
procurando impartir clases de literatura de sintaxis de lenguaje de gramàtica de poesìa?
què fue de la hermosa a quien despuès de la viruta acompañè hasta la casa de su madre
y nos besamos en la noche los ojos cerrados la boca abierta
y le regalè un libro en el cual anotè mi telefòno y se acordò de llamarme
20 años despuès y charlamos en medio de la noche sin vernos?
què fue de obdulia cantero con quien nos paseàbamos tomados de la mano
en las tardes del invierno porteño
quien amaba entre muchas otras la palabra "etèreo"
y componìa poemas bellìsimos en talleres literarios?
què fue de natalia propietaria de un gato negro
que tuvo el poco tino, mientras hacìamos el amor,
de comerse una paloma domèstica blanca que acaso representaba la paz?
què fue de la bailarina de tango con quien ensayàbamos en una terraza
bajo el sol de verano que nos quemaba por fuera o por dentro
con quien hacìamos el amor a escondidas de su mamà
y gamamos un concurso municipal de tango el dìa de la reconquista de buenos aires
12 de agosto en plena calle corrientes y esmeralda?
creo que ganamos de tanto bailar, se notarìa que nos encantaba esa mùsica excepcional
cuyas letras me volvìan loco de dicha como si corriera detràs
de una mariposa fosforescente
sè perfectamente lo que inevitablemente sucediò con esas mujeres queridas
porque cada tanto me las cruzo por la calle o en algùn baile:
pasò lo que desde el comienzo sabìa que ocurrirìa tarde o temprano:
hoy son ancianas ajadas como las hojas amarillas del otoño
que caen barridas por el viento y por los recolectores de basura:
y a travès del vidrio de la ventana veo los àrboles descascarados
a veces las reconozco a lo lejos, me pregunto quièn es esta señora?
de inmediato tiendo a recordar y entonces sè perfectamente de quien se trata:
habìamos hecho el amor en el hotel de siempre
pero ella ya no querìa pagar asì que fuimos a su casa:
decìa que estaba su hermano pero yo sabìa que solo era
una piadosa mentira: la casa estaba llena de sombras y libros
hasta el techo, hicimos el amor y luego dormimos juntos:
esto ùltimo no lo recuerdo demasiado o nada: era enfrente de plaza dorrego
una casona antigua, el sàbado la mañana fuimos a almorzar a un bodegòn:
yo no tenìa un mango, despuès me fui a la clase de teatro ahì cerca
estados unidos y chacabuco, pleno san telmo, 4 de la tarde
pero entonces la vi entrar al baile a esta mujer:
al comienzo la recordaba lejanamente
sabìa que la conocìa, y al rato ya sabìa exactamente quien era y recordaba su nombre y apellido, ella no me mirò, parecìa no reconocerme, efectivamente, yo estarìa irreconocible
habìan pasado 25 años, toda una vida
aquella noche no bailamos juntos como en los viejos buenos tiempos
ni siquiera platicamos
me habìa prestado montoneros soldados de peròn del britànico richard gillespie
lo leì un domingo entero
y hasta incluso tuve la deferencia de devolvèrselo oportunamente
en tiempo y forma
como corresponde
y no incurrir en el delito de indebida retenciòn
recuerdo que la primera vez que la vi, tenìa un vestido floreado
y al abrazarla para bailar
sospechè que estarìamos juntos para siempre: me gustaba aquella mujer
y su abrazo que me ponìa la piel de gallina como si estuviera perdidamente enamorado
me gustaba su boca, sus ojos claros y el tono de su voz
me gustaba contemplarla desnuda y tocarla entre las piernas suavemente abiertas
como si se tratara de una clàsica bailarina
acariciar sus piernas muy suavemente mediante un mero roce
como debe ser
ese es el secreto
como un sol tibio
en una fàbula de esopo narrada
en còmo hacer amigos
de dale carnegie
gracias dale estès donde estès!
me habìa contratado omar vega por 20 mangos (20 dòlares, año 96)
para que le hiciera bailar a las alumnas: faltaban hombres pero yo me
entretuve bailando con ella solamente, despuès
ya en constituciòn, la besè poseìdo contra un kiosco cerrado de diarios y revistas metàlico, azul
luego una llamada telefònica, me invitò a ir al cine, teatro san martìn, pero yo no tenìa
un mango como siempre me daba verguenza, no fui, nunca màs la vi, làstima
grande que no sea verdad tanta belleza, en un disco de piazzolla, canta hèctor de rosas
què habrà sido de esa hermosa y dulce pendeja: me gustaban sus pechos en la cuenca de mi mano, en la yema de mis dedos y su cara que se descomponìa de placer, sus ojos cerrados
como si se tratara de un cuadro cubista
o la dulce pelirroja en el salòn canning sentada como la belleza en mis rodillas
en una pizzerìa barata y berreta cuya muzzarella chorrea llena de aceite
cuyas cabellos son rojos como una llama
què fue tambièn de ella?
què fue de la fotògrafa a quien acompañè a la parada de colectivo
y nos besamos poco antes que llegara el bondi y ella partiera para siempre?
què fue de la italiana con la que tambièn nos besamos en la parada de colectivo 53
avenida boedo y san juan antes de llegar a la esquina?
y de la alemana con la que nos besamos en la catedral, què fue de ella?
y hablando de la catedral què fue asimismo de la hermosa joven
que me miraba desde sus ojos sentados en un sillòn bailamos y poco despuès nos
besàbamos en otro sillòn igualmente despanzurrado
y al otro dìa hacìamos el amor en un hotelucho de mala o buena o pequeña muerte
bataille mediante
y leìamos poemas en la continental o en la perla de once cuando aùn existìa
y le contaba mis penurias y deslices en las escuelas pùblicas primarias y secundarias
procurando impartir clases de literatura de sintaxis de lenguaje de gramàtica de poesìa?
què fue de la hermosa a quien despuès de la viruta acompañè hasta la casa de su madre
y nos besamos en la noche los ojos cerrados la boca abierta
y le regalè un libro en el cual anotè mi telefòno y se acordò de llamarme
20 años despuès y charlamos en medio de la noche sin vernos?
què fue de obdulia cantero con quien nos paseàbamos tomados de la mano
en las tardes del invierno porteño
quien amaba entre muchas otras la palabra "etèreo"
y componìa poemas bellìsimos en talleres literarios?
què fue de natalia propietaria de un gato negro
que tuvo el poco tino, mientras hacìamos el amor,
de comerse una paloma domèstica blanca que acaso representaba la paz?
què fue de la bailarina de tango con quien ensayàbamos en una terraza
bajo el sol de verano que nos quemaba por fuera o por dentro
con quien hacìamos el amor a escondidas de su mamà
y gamamos un concurso municipal de tango el dìa de la reconquista de buenos aires
12 de agosto en plena calle corrientes y esmeralda?
creo que ganamos de tanto bailar, se notarìa que nos encantaba esa mùsica excepcional
cuyas letras me volvìan loco de dicha como si corriera detràs
de una mariposa fosforescente
sè perfectamente lo que inevitablemente sucediò con esas mujeres queridas
porque cada tanto me las cruzo por la calle o en algùn baile:
pasò lo que desde el comienzo sabìa que ocurrirìa tarde o temprano:
hoy son ancianas ajadas como las hojas amarillas del otoño
que caen barridas por el viento y por los recolectores de basura:
y a travès del vidrio de la ventana veo los àrboles descascarados
a veces las reconozco a lo lejos, me pregunto quièn es esta señora?
de inmediato tiendo a recordar y entonces sè perfectamente de quien se trata:
habìamos hecho el amor en el hotel de siempre
pero ella ya no querìa pagar asì que fuimos a su casa:
decìa que estaba su hermano pero yo sabìa que solo era
una piadosa mentira: la casa estaba llena de sombras y libros
hasta el techo, hicimos el amor y luego dormimos juntos:
esto ùltimo no lo recuerdo demasiado o nada: era enfrente de plaza dorrego
una casona antigua, el sàbado la mañana fuimos a almorzar a un bodegòn:
yo no tenìa un mango, despuès me fui a la clase de teatro ahì cerca
estados unidos y chacabuco, pleno san telmo, 4 de la tarde
pero entonces la vi entrar al baile a esta mujer:
al comienzo la recordaba lejanamente
sabìa que la conocìa, y al rato ya sabìa exactamente quien era y recordaba su nombre y apellido, ella no me mirò, parecìa no reconocerme, efectivamente, yo estarìa irreconocible
habìan pasado 25 años, toda una vida
aquella noche no bailamos juntos como en los viejos buenos tiempos
ni siquiera platicamos
me habìa prestado montoneros soldados de peròn del britànico richard gillespie
lo leì un domingo entero
y hasta incluso tuve la deferencia de devolvèrselo oportunamente
en tiempo y forma
como corresponde
y no incurrir en el delito de indebida retenciòn
recuerdo que la primera vez que la vi, tenìa un vestido floreado
y al abrazarla para bailar
sospechè que estarìamos juntos para siempre: me gustaba aquella mujer
y su abrazo que me ponìa la piel de gallina como si estuviera perdidamente enamorado
me gustaba su boca, sus ojos claros y el tono de su voz
me gustaba contemplarla desnuda y tocarla entre las piernas suavemente abiertas
como si se tratara de una clàsica bailarina
acariciar sus piernas muy suavemente mediante un mero roce
como debe ser
ese es el secreto
como un sol tibio
en una fàbula de esopo narrada
en còmo hacer amigos
de dale carnegie
gracias dale estès donde estès!
Última edición: