Elisalle
Poetisa
I
Y cuando ladra el perro de los vecinos
creo que es mi perro que ha regresado.
Hace tiempo que se fue.
Pude retener unos segundos su última tibieza
mientras lo apretaba a mi cuerpo.
Se fue haciendo fría
tan fría como el hielo de los nevados
¡Yo lo quise tanto
que escribir su recuerdo me causa llanto!.
II
No era mío el gato blanco
y se echaba en la ventana de la cocina de otros vecinos.
Yo-niña miraba al gato en la ventana de los vecinos.
Trabajo era traerlo a la ventana de mi cocina
para sentirlo mío desde afuera.
Cuando llegaba a la ventana ya no estaba.
Huía porque no era la ventana de su cocina.
Los niños no abandonan lo que aman
ni cejan en el intento de tenerlos suyos un instante.
Nada más un instante.
La niña va por el gato una vez más.
Mal tomado viene pero el gato se entrega.
Llega a la ventana y lo deja una vez más
¡rápido!
para verlo un segundo en la ventana de su cocina.
El gato blanco tomaba el sol en su ventana...
*
Mi perro ladra todos los días en el patio de los vecinos.
El gato blanco que no era mío llenó de soles todas las ventanas.
Y cuando ladra el perro de los vecinos
creo que es mi perro que ha regresado.
Hace tiempo que se fue.
Pude retener unos segundos su última tibieza
mientras lo apretaba a mi cuerpo.
Se fue haciendo fría
tan fría como el hielo de los nevados
¡Yo lo quise tanto
que escribir su recuerdo me causa llanto!.
II
No era mío el gato blanco
y se echaba en la ventana de la cocina de otros vecinos.
Yo-niña miraba al gato en la ventana de los vecinos.
Trabajo era traerlo a la ventana de mi cocina
para sentirlo mío desde afuera.
Cuando llegaba a la ventana ya no estaba.
Huía porque no era la ventana de su cocina.
Los niños no abandonan lo que aman
ni cejan en el intento de tenerlos suyos un instante.
Nada más un instante.
La niña va por el gato una vez más.
Mal tomado viene pero el gato se entrega.
Llega a la ventana y lo deja una vez más
¡rápido!
para verlo un segundo en la ventana de su cocina.
El gato blanco tomaba el sol en su ventana...
*
Mi perro ladra todos los días en el patio de los vecinos.
El gato blanco que no era mío llenó de soles todas las ventanas.
***
María Margarita Pérez Vallejos(Elisalle)
12/09/2017
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