Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
Me levanto exánime, en los confines de mi recinto. Los recuerdos de mi alma afligida, anda entre versos compungidos. Los racimos de suspiros melancólicos, recuerdan las alegrías pasadas. Las sensaciones se desnudan, al deslizar mi pluma en los valles del olvido. El tiempo ausente, aturde mis sueños. ¡Estoy herida! En la prisión dulce de mis miedos.
Envuelta entre confusiones y anhelos, mi vida se va desvaneciendo. ¡Miro mi cielo! No hay estrellas inquietas, ni algodones flotantes. El agujero negro me atrae a su dominio. Los huéspedes de mi mente, fustigan mis pensamientos. Mis taciturnos sentimientos, son azotados por secretos dolorosos. Me escondo asustadiza, en mis letras entristecidas. El viento viaja por la noche, susurrando, una canción de llanto.
Entre la alborada y el ocaso, estoy suspendida, he agraviado a los años, por ser huérfana de valentía. El ruido del silencio se agudiza, la maleta de ilusiones está vacía. Suplico tener dedos afilados, para amputar mi corazón decadente. Busco el sol cálido de mediodía y las flores coloridas, pero solo hay sombras ineptas, que atraen tempestades a mis ruinas.
Mi desgracia reina, a la angelical arboleda, eclipsando los espacios tranquilos. El pájaro cantor, fue sometido a las amargas desdichas, ya no hay cantos en las praderas. Armonizo mi apariencia aun cuando en la jaula, del suplicio vivo. Vuelan añoranzas desencajadas a mi alrededor, fieles a mi mutismo. Escribo en el lienzo de mi alma, trágicas memorias despiertas. Mi mirada lívida, destila la fragilidad de mi alma. Y sigo aquí, inerte. ¡En este, solitario cuarto frío!
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