Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En noches impertérritas se instaló de pronto la infamia,
forajidos ansiosos de sangre irrumpieron las calles y las
casas en esas penosas madrugadas,
hicieron añicos faroles, parabrisas, puertas y ventanas,
debían ahogar las ideas con sus armas,
con mentes cerradas debían matraquear a quienes eran
distintos y con sus sables debían dejar las caras rebeldes
destrozadas,
y a los vacilantes pájaros que aleteaban libres les abrieron
tumbas en las noches de frías calzadas, los hundían a
patadas, a trompadas, en el soberbio festejo de poder
les abrían jaulas donde sombriamente los martirizaban,
jauría demoliendo encrucijadas, torturas refinadas y
cuando estaban inertes los cargaban drogados en los
aviones para echarlos inertes al río inapacible,
los convertían en entes, en figuras negadas...
Durante esas luctuosas madrugadas un desgarro del
silencio nutrió de sangre la hermosas noche estrellada.
forajidos ansiosos de sangre irrumpieron las calles y las
casas en esas penosas madrugadas,
hicieron añicos faroles, parabrisas, puertas y ventanas,
debían ahogar las ideas con sus armas,
con mentes cerradas debían matraquear a quienes eran
distintos y con sus sables debían dejar las caras rebeldes
destrozadas,
y a los vacilantes pájaros que aleteaban libres les abrieron
tumbas en las noches de frías calzadas, los hundían a
patadas, a trompadas, en el soberbio festejo de poder
les abrían jaulas donde sombriamente los martirizaban,
jauría demoliendo encrucijadas, torturas refinadas y
cuando estaban inertes los cargaban drogados en los
aviones para echarlos inertes al río inapacible,
los convertían en entes, en figuras negadas...
Durante esas luctuosas madrugadas un desgarro del
silencio nutrió de sangre la hermosas noche estrellada.