IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Evocando entre anocheceres
la pasividad que reside
mas allá del cielo y sus limites,
exhaustos,
anhelando que nuestro pecho
apacigüe este escozor furibundo
con el latir aun comedido
de nuestra incuestionable compasión,
mundo que silencia la melancolía,
apreciando la inocencia de la valentía,
el destino cobra nuestra sensatez,
honesto presagio
que los dioses quisieran entender,
de entre la miseria,
emerge un tímido helor
que congela el tiempo,
caminando entre mares de sangre,
las almas imploran por sus sueños,
ignoran la desidia que aflora,
la que penetra a la vida,
pesadez que nos induce a sucumbir,
el amanecer se enciende vigoroso,
aclara la sencillez de la existencia
en la víspera de un acerbo futuro,
desnudez de nuestro ego,
imaginativo y perspicaz,
el horizonte se abre de par en par,
pariendo entre una geometría astral,
la perfección de un comienzo vital,
la intemporalidad de un eterno año nuevo.
la pasividad que reside
mas allá del cielo y sus limites,
exhaustos,
anhelando que nuestro pecho
apacigüe este escozor furibundo
con el latir aun comedido
de nuestra incuestionable compasión,
mundo que silencia la melancolía,
apreciando la inocencia de la valentía,
el destino cobra nuestra sensatez,
honesto presagio
que los dioses quisieran entender,
de entre la miseria,
emerge un tímido helor
que congela el tiempo,
caminando entre mares de sangre,
las almas imploran por sus sueños,
ignoran la desidia que aflora,
la que penetra a la vida,
pesadez que nos induce a sucumbir,
el amanecer se enciende vigoroso,
aclara la sencillez de la existencia
en la víspera de un acerbo futuro,
desnudez de nuestro ego,
imaginativo y perspicaz,
el horizonte se abre de par en par,
pariendo entre una geometría astral,
la perfección de un comienzo vital,
la intemporalidad de un eterno año nuevo.
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