En la tarde lluviosa
las lagrimas se escapan
recorriendo la garganta.
Los suspiros se atoran
buscando sosiego.
Los días enmarañados
se han refugiado en el vientre.
Te busco y no te encuentro.
Un ramo de rosas blancas
he puesto sobre la mesa
esperando tus pisadas,
tu saludo rompiendo el atardecer.
Creía que eras como un fantasma,
ahora,¡ cuanto te echo de menos!.
las lagrimas se escapan
recorriendo la garganta.
Los suspiros se atoran
buscando sosiego.
Los días enmarañados
se han refugiado en el vientre.
Te busco y no te encuentro.
Un ramo de rosas blancas
he puesto sobre la mesa
esperando tus pisadas,
tu saludo rompiendo el atardecer.
Creía que eras como un fantasma,
ahora,¡ cuanto te echo de menos!.