Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo la estatura
de un olvido recién cortado,
es decir: la ausencia tangible
dentro del alma;
en su diáfano depósito,
donde el material del dolor
se decanta
en su delgado espacio.
Han muerto algunas lejanías
en el espejo de mis ojos
cada vez que el tiempo
se mueve redondo
en la humanidad de mis versos.
Hay una anquilosis del espíritu
clavada en el vacío
que deja tu partida abrumadora,
donde las lágrimas
son un proceso hondo
de resignación,
o la vociferación patológica
del "ya no estás conmigo "
o de la letra que tu mano no dirá,
porque se ha difuminado.
He decidido extrañarte
más que nunca,
más que siempre...
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