Y apareces exponiendo tu semblante,
y distingo en tu rostro voluptuosa mirada,
y una súbita pupila que se dirige hacia mi.
Entonces me inhibo tal cual niño,
desvelado por temor a soñar con lo incorrecto.
Entonces me elevo,
y me deleito con el sonido de tu voz,
con esa dulce boca que desprendió un adiós.
Y al descongelarse mi respiración alcanzo a contestarte,
y en un suspiro desapareces nuevamente,
como nubes que se esconden tras montañas.
Entonces me pregunto:
- ¿Qué daría cualquier hombre por robarte un beso?
Y la respuesta la ignoro.
Y entonces me pregunto:
- ¿Qué no daría yo por un beso tuyo?
Y esa respuesta, esa respuesta la ignoro también.
Mateo Cristóbal
y distingo en tu rostro voluptuosa mirada,
y una súbita pupila que se dirige hacia mi.
Entonces me inhibo tal cual niño,
desvelado por temor a soñar con lo incorrecto.
Entonces me elevo,
y me deleito con el sonido de tu voz,
con esa dulce boca que desprendió un adiós.
Y al descongelarse mi respiración alcanzo a contestarte,
y en un suspiro desapareces nuevamente,
como nubes que se esconden tras montañas.
Entonces me pregunto:
- ¿Qué daría cualquier hombre por robarte un beso?
Y la respuesta la ignoro.
Y entonces me pregunto:
- ¿Qué no daría yo por un beso tuyo?
Y esa respuesta, esa respuesta la ignoro también.
Mateo Cristóbal