MiguelEsteban
ÚNICO
Resbala el frío en la ventana,
el aliento te besó en la mañana,
niebla dibujó un corazón espinado
que te llamaba ilusionado,
el parpadeo trenzó la lagrima salada,
abriste tus alas y hoy eres mi hada
la calma sangró flores
todos tus parajes me saben verdes,
el silencio habló del latido
que caía entre lo vivido
en las hojas de otoño entre la hierba.
Latido constante, clavado en tu mirar,
caer y despertar en el incesante sueño,
de compañía a tus efímeras y angeladas
alas de tu eterna alma.
En sinfonía plena con mi sentir,
plausible en verso y gesto
que arde en tu corazón de fuego.
Aviva el recuerdo creando presente
de este soñador despierto,
para volver a anhelarte mi amor eterno.
Susurro del viento trayendo tu brisa
a mi sentido despierto cuando te veo.
Latidos al compás de tu sentimiento,
viendo la vida en colores,
desde que mi pensamiento invades.
Y vivo colgado en tu pestañeo,
para ser el poeta de tus ojos,
sencillos y tiernos, vivos y aceitunados,
y corre mi vida por tu cauce.
Donde el río creado,
fueron mis lágrimas de felicidad,
de sentirme amado.
Soy sólo lo que tus ojos
dictaron para tu corazón.
Soy sombra, reflejo y luz sin otra razón.
Soy verdad, ilusión, camino y mentira,
soy amor.
Soy tantas cosas, pero para ti
lo que sólo tú quieras.
Deseo de nuestras almas risueñas.
Pasión de espíritu que sujetas,
sólo tú eres vida para el telar de mis letras.
Surges como viento, despertando el dragón
iluso y generoso, cálido y tierno,
del interior de mi sentimiento.
Sangra versos humeantes para ti.
Sueño angelado de amor sencillo y entregado.
Y te recuerdo con este beso a tu imagen
que camina bajo la farola iluminando el ayer.
Mi palpitar por el hilo del sentimiento sostienes.
Y caí y me enredé en tus caricias,
reales o escritas para sentir que sólo soy
lo que tus ojos y corazón,
marquen para ti,
esperando algo más que un beso ser.
Vida mía que acaricias la sinfonía,
acaricio tu pelo
siendo la noche de mi sueño,
la noche habla de tu tiempo rizado
de tu cuerpo sentido
en la sábana que templaba nuestra mirada,
quiero ser suspiro espina de este viento enardecido,
río en tu piel que te bebo hoy como ayer,
sonrisa iluminando el alba de tus encantos
despiertos mis ardidos sentidos
hemos emborrachado de color los sentimientos,
avanzamos cada campo a perdernos,
sígueme, imagíname adentrándome en ti,
enraizando tu piel de primavera
volviéndote mi vida entera
acampando la locura despierta.
Siento que te siento
y a tu lado permanezco,
veo que te tengo que dentro amaneces mi sol de invierno,
hoy la amapola canta se viste en fuego,
la habitación retiembla en eco
cada recuerdo que se vierte entre sombras,
el abrazo encuentra los pliegues del alarido,
allí donde se juntan nuestras bocas
y manan las estrellas,
astros soslayados en cada palpo de las retinas
donde tu cortina cae en las pupilas del desvelo,
tentando tu cuerpo velando cada pétalo,
descubriéndote un mundo para sentir,
una copa de sangre para vencer
cada abismo derretido,
cada hielo erguido en la montaña del olvido,
cada malva silbada en tus nubes de labios,
ven, ven conmigo perdamos la decencia a solas,
seamos baile y fuego,
seamos sólo pasión prendida
ilusión bebida luna y sol sin medida
cura que cierra la herida,
melodía de caricia y cosquilla,
suspiro bravo que quema el tiempo
y volvernos un ovillo de fuego.
El Castellano y Leannán-Sídhe
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