MARISOL PÉREZ
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aprendí...
Aprendí a escribir las heridas en la arena
para que el viento no pudiera borrarlas.
Aprendí también que las penas
eran así como alas
revoloteando
y dejando
huellas.
Aprendí a no tener pechos de odios
ni envidias
en moradas ajenas
socave del alma...
Y deje las cosas buenas,
en mis adagios.
Aprendí a escribir sobre piedras
donde el viento
no borre nada de ella
Fueron tantas las sombras,
Pero jamás
perdí mi huella.
Aprendí a entender
muchas veces...
El porque el Sol
detrás de la espalda.
Supe reconocer,
Lo frío
y oscuro de la celda,
...Y los rayos del amanecer.
Aprendí sin prisiones el amar
que la vida
es mía y no de otro
Y mirando el alba
puedo soñar
aún estando despierta.
Aprendí a escribir a mi manera
con la estela más sincera.
Aprendí que afuera
hay un mundo de poesía,
y escribo sin tener miedo...
Ni envidia ni cobardía,
Aprendí a soltar mis letras...
SOL.
Marisol Pérez.
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