Aprendamos del gato en su rincón,
a ser amoroso, libre y pasivo,
tierno, juguetón y a veces lascivo,
pero guardando la gratitud en el corazón.
Aprendamos del grillo su humilde verdad,
a buscar la dicha ante la adversidad.
Cuando el clima es gris y arrecia el olvido,
no deja de cantar, aunque sea sencillo su sonido.
Que la vida es un aula y el mundo un espejo,
cada criatura nos dicta un consejo.
Entre el suelo y el cielo hay una señal,
El arte de vivir es nuestro fin ancestral.
Aprendamos de la araña y su paciencia,
a tejer el destino con hilo y conciencia.
para no perdernos si el rumbo se extraña,
siempre astuta en su red, tejiendo la hazaña.
Aprendamos del escarabajo el coraje,
que si cae de espalda no frena su viaje.
se levanta con fuerza, sudor y trabajo;
su fe y su insistencia lo empujan desde abajo.
Que la vida es un aula y el mundo un espejo,
cada criatura nos dicta un consejo.
entre el suelo y el cielo hay una señal,
el arte de vivir es nuestro fin ancestral.
Y en el silencio profundo de la noche fría,
aprendamos del búho su gran maestría:
observar en la sombra, aguzar la mente,
callar el secreto, ser sabio y prudente.
Porque el ruido del mundo nos puede quebrar,
y un suspiro imprudente nos puede costar...
la paz de los días.
Míralos bien... aprende a escuchar.
el gato, el grillo, la araña en su altar.
el escarabajo y el búho al volar...
la escuela del mundo nos viene a guiar.