Dentro, en mí, qué alegría
-abiertas las ventanas-.
Juntos los dos.
¿De quién el alma?
¿De quién el cuerpo?
Vino el amor
-era contento-.
Gozosidad
en mis adentros.
Entró la luz
-se agitaba mi peecho-
por las barandas
del amoroso encuentro.
(De cuánta felicidad se llenaba
el amado momento.)